Marquen sus muros. Marquen sus puertas. ¡Marquen sus destinos!
El wendigo nos llama. ¡Tenemos que estar a la altura!
Quienes rechacen su voz tendrán que pagar con sangre.
¡Úsenla para arengar el símbolo de los heréticos! ¡Lúzcanlo!
Una vez marcados, Oswin se encargará. Y también nosotros.
Préstale tu oído a la voz. Bebe tu porción de su dulce abrazo. Entrégate a la noche eterna., — Decreto de Wulfic